“Yo también me acuerdo”

EL recordar es parte del ser humano, de la vida y el andar. Todos tenemos recuerdos de las mejores y peores épocas de nuestras vidas.

Muchas veces olvidados, dejados de lado, muy presentes y vivos, pero bien dicen que recordar es vivir.

Siempre es bueno tener por escrito todo eso que nos da vida, todo lo que nos recuerda lo que fuimos y somos.

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Existen muchas maneras de conservar los recuerdos, mediante un diario, escribiendo memorias, fotografías, o escribiendo un libro.

En esta ocasión hablaremos de un libro en especial, su nombre es “Yo también me acuerdo”, de Margo Glantz.

¿Quién es Margo?

Escritora, ensayista, critica literaria, académica mexicana, viajera, grafómana y lectora voraz.

Una de la escritoras más profundas y reflexivas de los últimos tiempos, presentó este libro que representa una manera poco común de recordar su pasado.

Un libro repleto de reflexiones profundas, poesía, aspectos cotidianos de su vida. Parece una especie de retrato escrito, una manera de expresar el cómo funciona la memoria.

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Margo se basó en el libro Je me souviens (Me acuerdo), de Georges Perec.

Algo curioso dentro del texto, es que una de las menciones más reiteradas es el Twitter, y casualmente las frases que componen la obra, bien podrían caber en 140 caracteres.

Margo considera a Perec como el primer pre-tuitero del mundo.

Con esta obra, nos hace reflexionar sobre algo importante. De como una red social se ha vuelto ya, nuestro escape, una manera de expresarnos, la manera de desahogarnos de la vida cotidiana.

Como en 140 caracteres hemos logrado plasmar nuestra vida y el significado que le damos.

Qué tan bueno o malo es plasmar nuestra vida en una red social, no existe respuesta correcta o incorrecta, actualmente la inmediatez se ha vuelto una forma de vida de los usuarios de Internet.

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No estaría nada mal que de vez en cuando regresemos a lo clásico, al papel y la pluma, para poder expresar nuestro sentir.

Les dejamos algunos fragmentos de esta autobiografía, construida con instantáneas y pedazos de memoria:

  • Me acuerdo que sólo tuve una muñeca en mi infancia, a lo mejor es un recuerdo falso.
  • Me acuerdo de cuando era niña: en Valle de México aún había lagos: Texcoco, Chalco, Xochimilco.
  • Me acuerdo que mi papá tenía una colección de pipas.
  • Me acuerdo que nací un 28 de enero de 1930.
  • Me acuerdo que en los Estados Unidos no se puede fumar, pero sí portar armas.
  • Me acuerdo que en 1939, los “camisas doradas”, seguidores de Hitler, intentaron linchar a mi padre.
  • Me acuerdo de las radionovelas de mi infancia: Anita de Montemar y El derecho de nacer.
  • Me acuerdo de cuando todavía se podía pasear a altas horas de la noche en mi ciudad.

@MoodGeek

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